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17 de septiembre de 2018

LAS ENFERMEDADES RESULTAN CADA VEZ MENOS RENTABLES


Un estudio realizado por Instituto de Investigaciones Biomédicas 'Alberto Sols' (CSIC-UAM, Madrid), cuyo autor es Wolfgang Link, y que ha sido publicado en la revista 'The Lancet Oncology', ha evidenciado lo "excesivamente costoso, socialmente injusto y de dudosa eficacia" que es el actual sistema de desarrollo de medicamentos. 

En la última década se ha asistido a un cambio de paradigma en el desarrollo de nuevos medicamentos. Así, tal y como se desprende del estudio, frente al tradicional método empírico, en la actualidad gran parte de los nuevos fármacos que salen al mercado lo hacen gracias al conocimiento de los mecanismos de la enfermedad, lo cual es fruto de muchos años de investigación financiada en gran parte por el sector público. 
Resultado de imagen de laboratorio de quimica
Dado que la identificación de dianas farmacéuticas es "sumamente laboriosa y conlleva un elevado riesgo", las empresas farmacéuticas han optado por una especie de subcontratación de laboratorios pertenecientes a Organismos Públicos de Investigación (OPIs), con el fin de beneficiarse del vasto conocimiento generado en este contexto público para, finalmente, sacar al mercado los nuevos medicamentos resultantes con altísimos márgenes de beneficio.
Asimismo, y según ha explicado el investigador, es habitual que las empresas farmacéuticas dediquen "ingentes" recursos y esfuerzos a realizar cambios "sutiles" en fármacos ya existentes, dejando la búsqueda de nuevas dianas terapéuticas y mecanismos de acción en manos de OPIs o pequeñas empresas biotecnológicas.

"Existe, por tanto, una enorme discrepancia en la relación riesgo-beneficio cuando se comparan el sector público y el privado. Como resultado, el contribuyente paga dos veces sus medicamentos: inicialmente, a través de sus impuestos, los cuales financian públicamente la investigación científica que lleva a su descubrimiento; posteriormente, para obtener acceso a estos medicamentos", ha denunciado el investigador.

Asimismo, el coste de los nuevos medicamentos, cada vez más dirigidos y con enfoques más personalizados, resulta "demasiado oneroso" para los sistemas públicos de salud, lo cual aleja definitivamente a muchos contribuyentes de su acceso. De este modo, el actual sistema de desarrollo de nuevos medicamentos está conduciendo  un escenario en el que el acceso a las terapias innovadoras es "privilegio de las élites más acomodadas".

23 de octubre de 2014

LA MAYOR PARTE DE LOS NUEVOS FÁRMACOS SON COPIAS DE OTROS EXISTENTES



No es lo mismo novedad que innovación. Un medicamento puede ser nuevo en el mercado (es decir, que antes no existía) pero puede que no suponga ninguna innovación, que no aporte nada nuevo con relevancia clínica a las personas que lo tomen con respecto a otros fármacos que ya existían
El grupo de profesionales sanitarios y científicos de Evalmed (Evaluación de medicamentos del Servicio Extremeño de Salud) ha realizado un resumen de lo sucedido en una serie de 20 años en Europa y en Canadá con la auténtica relevancia clínica de los medicamentos, que es lo que verdaderamente nos debería importar; si el fármaco que nos recetan nos va a aportar algo y cuales son los riesgos que habríamos de asumir.
El argumento persistente de la industria farmacéutica es “que no se impida el acceso de los medicamentos innovadores para que se beneficien los pacientes” es una verdad a medias. Si se quiere contar toda la verdad a dicho mensaje habría que añadir:
1) que la innovación importante se sitúa sólo en uno de cada cuatro fármacos autorizados
2) que uno de cada cuatro fármacos en todos los niveles de innovación reciben una o más advertencias por efectos adversos graves
3) que en Europa se retiran del mercado por motivos de seguridad un 5,5% de los medicamentos (4,2% de los fármacos autorizados en Canadá).

Es decir, existe un fraude científico encubierto con la venta de medicamentos pues en rigor, si se aprobasen por su innovación terapéutica, sólo habría en el mercado uno de cada cuatro fármacos de los ahora existentes. El marketing de la innovación, de la I+D (Investigación más Desarrollo) es básico para la industria del medicamento, pues alega de manera regular que un medicamento “nuevo” es muy caro de producir para que las administraciones se lo compren caro. Sin embargo, lo que estas han de exigir a la industria es que demuestre que, además de que el efecto del fármaco es estadísticamente significativo, es también clínicamente relevante, pues que en un ensayo clínico se demuestre que una píldora produce un efecto NO quiere decir que sea una innovación real con visos de mejorar la salud de la población.